A veces
pasan cosas, cosas que no esperas, que ni por nada te esperas.
Te
sorprenden y una vez las cosas dichas tenes que actuar rápido y de manera
segura, y todos sabemos que la velocidad y la seguridad no van nunca nunca de
la mano.
Suele pasar
que cuando te ves en una situación así te encontras de la misma manera que
estas cuando te metes a la ducha y estas en un rincón esperando que el agua no
esté ni demasiado caliente ni demasiado fría… indefenso y con cara de idiota.
Pero por
alguna extraña y estúpida razón actuas, sin pensarlo, sin imaginarte qué puede
pasar después, solamente actuas, lo haces y después te das cuenta de que ‘’la
cagaste’’.
Al
principio no lo notas, seguis con la corriente, te dejaste llevar y ahora es
cuando , descubris que nuca tendrías que haber hecho nada de lo que hiciste…
pero no hay tiempo de arrepentirse, porque así la cagas mas, eso es seguro.
Queres
hablar y decir la verdad, que cambiaste de opinión, pero es aterrador cómo
va a ser tomado lo que ahora digas…
Pensar y
actuar, ese es el orden, es como decir que después del uno llega el dos…
¿Quedó
claro?
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