La respuesta es ''SI'' Muchas veces me paso de sentirme tan mal, de sentirme tan preocupada por algo que necesitaba volar, irme a otro lugar, lejos de la preocupación. Lejos de todo lo que hace mal. Lejos de lo que puede llegar a lastimar. Fue así que encontré la manera justa de aferrarme a mis alas que de vez en cuando quieren caer. Se bien que la alegría sin el dolor no existe y que por eso cuando estamos felices es porque lloramos antes, o antes de estar mal hemos sonreído.
Me figuro como un pájaro que vuela solo en el medio de la noche, que se choca con un poste y que casi al borde de caer al vacío lo salva una luz fugaz que le da alas mas fuertes y sanas, y así comienza nuevamente el vuelo hacia la búsqueda de lo mejor.
Me pasa lo mismo con mi corazón, luego de haberlo castigado, de hacerlo llorar solo pretendo abrigarlo y no quiero golpearlo...
cf

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