Puede parecer que la herida sanó, puede parecer que el tiempo hizo que cicatrizara. Pero ¿puede ser que sin saberlo siga doliendo?
El recuerdo, mi aliado enemigo, me vive diciendo que no hay olvido, que las heridas nunca sanarán, pero que tampoco volverán a sangrar, porque aunque se note que el recuerdo las dejó aquí, se supone que están casi sanas y que ya no dolerán.
Con la distancia cada quien va ''olvidando'' lo que puede, pero nunca olvida lo que necesita olvidar. La distancia atrapa y hiere, perdona y abraza, pero haga lo que haga siempre continúa y sigue pasando por encmia nuestro, haciéndonos ver que siempre el dolor y la alegría van a formar parte de nuestra vida.
cf

No hay comentarios:
Publicar un comentario