Arranco sola por el día pensando en lo que vendrá y si, a veces pienso demasiado y no creo que este del todo bien. Me ata al futuro por pensar en lo que va a pasar y bla bla bla, mi mente estalló en querer saber.
Pero ¿qué? No quise, pude liberarme.
Dejé a mi cabeza que se valla a volar por ahí.
Y en el cielo encontré la locura y la cordura de la magia de otras cabezas que a volar se fueron.
Que viajaron a otro mundo en busca de paz, de una paz agitada, esa que tanto nos gustaba, esa que tanto necesitábamos y esa que nunca quisimos que nos abandone.
Era una paz que me conectaba con la magia y con la luz de que tal vez pueda llegar un mundo mejor.
cf
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