Muchos escalones y nunca aprendí a subir sin golpearme,
tantos escalones y nunca aprendí a bajarme sin caerme.
Sera un poco de torpeza o tristeza, pero son golpes de la vida,
son golpes que pronto se transformaran en golpes divinos y caídas graciosas.
Comandada por diminutas gotas que salen de los ojos,
que caen por el mas triste dolor de una caida de la que cuesta
levantarse, o de la que cuesta terminar de caer, por eso quedamos
en el medio de la risa y el dolor.
Dejemos que salga un canto que ahogue el llanto que no sufra mas, que si me caigo algo me levante
y que si me golpeo no sangre por la herida.
cf
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