La lluvia, a veces su ruido es tan relajante, se oyen las gotas caer y mojar los vidrios de las ventanas. Me dejan volar la imaginación, como si esas gotas la acompañaran, me siento libre y un poco triste a la vez, el panorama no se ve divertido pero puedo respirar tranquilidad.
Otras veces el ruido de la lluvia es molesto, cuando cae en exceso y solo queres permanecer en la cama tapada con el acolchado, tranquila pero con miedo a la vez, cuando aparece algún trueno de esos, que nos mueven todos y que nos llevan el corazón ''a la boca''.
Pero si se algo de la lluvia, nos ayuda a pensar, a olvidar y a tratar de sanar por la herida, esa que tanto dolió o duele. Si, pienso en muchas cosas cuando llueve, pienso en gente, en objetos, en lugares, y también miro, miro a la gente caminar con paraguas, a esos que la lluvia los agarró desprevenidos y solos van, con la capucha de la campera, veo también a esos que les gusta mojarse para divertirse y aquellos que no tienen lugar para escapar en la lluvia.
Aunque siempre que llovió paró, el día no avisa cuándo todo va a secar y cuándo la herida va a sanar.
cf

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