Jugando descubrieron que su vida era mas que un juego, que jugando encontró a su amor, nadie nunca lo hubiera imaginado, empezó: 1, 2, 3… y así hasta 100.
Tristemente él solo dijo.
-Pica, perdiste.
Ella se bajó del árbol, se fue corriendo y muchos sentimientos le pasaron por su mente, tal vez era enojo, bronca, desgracia, tristeza, pero lo que ella tampoco supo que en realidad lo que pasaba por su cabecita de 6 era amor.
Semanas después volvieron a verse en esa estancia grande que era amante de sus juegos, ambos eran pequeños, de repente ella lo empujó sin querer y él calló al barro, se ensució y salió gritando, enojado, volteó para verla y allí estaba ella parada, con una mirada triste, de arrepentimiento. Él volvió y le dijo.
- Ya se que no lo hiciste a propósito, te perdono.
Una sonrisa se mostró en ella y ambos se abrazaron. Buscaron un lugar para sentarse y se miraron.
De repente se escuchó una voz que los llamaba, era el momento de decir adiós. Los dos se miraron fijamente, las lágrimas caían de sus ojitos y jugaban un juego de amor.
El tiempo pasaba, ya no se veían, ninguno de los dos volvía a esa estancia y tal vez ya nunca se volverían a encontrar, uno se había olvidado del otro como quien olvida cosas insignificantes.
Como ya he dicho el tiempo pasó, fue un tiempo largo en verdad y luego de 15 años se volvieron a ver.
Él la vio sentada en ese árbol, ella lo vio, sus miradas se cruzaron, ambos se reconocieron, al parecer no se habían olvidado tanto uno del otro,y ese juego de amor que habían dejado pendiente, se transformó en un verdadero amor.
CF




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